martes, 7 de julio de 2015

A UN ARTISTA SILENTE

En mi producción literaria habitan algunas odas, no muchas. Encuentro que una alabanza o alegoría hacia una persona llega en un momento concreto, en el que confluyen: admiración, aprecio,  y/o fascinación, por un ser un tanto especial que se desmarca de lo común, de lo cotidiano. Alguien que posee un carisma que no deja indiferente a quien le conoce.

En esta ocasión, escribí la oda: "A un artista silente". Un artista que trajo la luz a mi camino de vida...



A UN ARTISTA SILENTE


Artista de espíritu silente, 
tu fondo y tu forma
caminan en perfecta armonía

Tu mirada,
transmite el sosiego de aquél que conoce el sendero
por el que debe transitar

De sonrisa quieta,
exiguas palabras que buscan la mesura;
el equilibrio entre el deber y el ser

Ahondando en tu coraza,
hallo tu sensibilidad escondida.
Tu timidez levantó un muro infranqueable

 ¡Oh, artista silente!
Cual Leonardo Da Vinci,
preparas los pinceles para dar vida 
a la que será tu mejor obra;
buscas la luz, eliges la mejor perspectiva,
seleccionas los colores, y estudias los matices,
en aras de alcanzar la excelencia

Buscas la perfección,
pero, la perfección no existe;
tan sólo, es una ilusión,
una quimera, algo inalcanzable

Observo tu entrega incondicional;
intuyo tu vocación artística;
¡Me asombra tu destreza con los pinceles!
Admiro la sobriedad y la humildad
con la que describes tu obra;
y es, entonces, cuando descubro que:
La perfección es tu cualidad intrínseca.


Aquel artista silente, sin ser consciente de ello, puso luz a mi vida, dibujó mi esperanza, y me ayudó a trazar el camino para volver a empezar.



®Almudena Torres C. de Pedro
Texto escrito el 25 de Noviembre de 2014
Dedicado a J.M.E.