martes, 7 de marzo de 2017

YOU ARE ALWAYS ON MY MIND





Me marché con la duda de si debí partir;
paladeando el sabor amargo de la triste despedida. 


Cuando me alejaba, musitaste el acorde del adiós; 
las lágrimas brotaron de tus pupilas,
para transmitir lo que enmudeció tu boca. 


Tu desazón cubrió la estancia;
no hubo lugar para las palabras.


Tú esperabas que me girase; 
yo sentí que me observabas.


Se confirmó la espera;
nuestras almas nos hablaron.


Me pediste que nunca te olvidara,
y entonces comprendí cuánto me amabas. 



©Almudena Torres C. de Pedro
Texto escrito el 6 de marzo de 2017
San Sebastián 

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