domingo, 13 de noviembre de 2016

AL ATARDECER DE LA VIDA


Vuelvo a esta bitácora para escribir sobre el final de la vida. El hecho de tener que dar una conferencia sobre este tema dentro de dos semanas, me ha llevado a reflexionar acerca de todo lo que concierne a la muerte. 


No es casualidad, que nos encontremos en un mes que comienza recordando a Todos los Santos y a los Fieles Difuntos, y que trae consigo leyendas, costumbres, celebraciones -paganas o cristianas- que recuerdan a las personas que abandonaron esta vida terrenal. Historias que hablan del paso de luz o de oscuridad que el ser humano tendrá que dar en el final de la vida.

Así mismo, no resulta casual, que en noviembre el otoño se encuentre a medio camino de la llegada del invierno y que, por consiguiente, traiga la caída de la hoja; la desnudez de los arboles,  la muerte de una parte de la naturaleza que en otra época trajo la majestuosidad, tiñendo de esplendor los bosques, en una paleta repleta de colores que transmitían vida. 

Son muchos los escritores que han escrito relatos, novelas, poemas, odas, leyendas, y otros géneros literarios, sobre la muerte. Es un tema que no se puede obviar aunque se quiera mantener alejado de la vida. 

A lo largo de mi vida, han sucedido bastantes situaciones que me han llevado a estar en ese momento en el que piensas que ya ha llegado la hora de decir adiós a la consciencia, y que me han llevado a escribir sobre ello, de expresar lo que estaba en mi mente y lo que sentía mi alma. 

El verano pasado, estuve muy cerca de abandonar esta vida terrenal, en dos ocasiones. Tardé varias semanas en restablecer mi mente y mi alma del sufrimiento y de la angustia por la que pasé. Los pensamientos y sentimientos  que iban y venían durante esos días me recordaron a San Juan de la Cruz, y esa frase que tanto he utilizado para expresar el final de la vida: "Al atardecer de la vida". Y así fluyeron estos versos:



 AL ATARDECER DE LA VIDA


Al atardecer de la vida:
La vida en un minuto
Y en un minuto toda la vida.


¡Nadie sabrá lo que he sentido!
¡Nadie sabrá por qué he llorado!
¡Nadie sabrá cuánto he amado!



© Almudena Torres C. de Pedro
San Sebastián 27 de julio de 2016


  



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