lunes, 16 de noviembre de 2015

Era una mañana de otoño cuando me desperté pensando en la fugacidad de la vida. Pensaba en todos los acontecimientos y sentimientos que pasan a diario por mi vida mientras ésta transcurre: en lo cotidiano y en lo extraordinario. Sentí la necesidad de plasmar en mi cuaderno la nube de palabras que revoloteaban por mi mente. Mi mundo interior me susurró los lugares de mi recuerdo, mi memoria olfativa me trajo las esencias de los bosques que se hallan en mi paraíso recurrente. Así llegó: "La vida transcurre" (I)



LA VIDA TRANSCURRE (I)...


Mientras dibujo sonrisas plenas de felicidad y
en la situación en la que exploto en lagrimas
que navegan por surcos de desesperanza...


Cuando me colma la dicha de estar enamorada y
en la eternidad en la que echo de menos a la persona amada


En la espera en la estación de tren
observando a las personas que vienen y van,
y mientras conduzco hacia el destino soñado y esperado


En el momento que descubro como nace la mentira en las palabras
que pronuncia la persona que aprecio,
y cuando conozco a personas que pasan por la vida
sembrado semillas de amor


En la certeza de que mi mente se nutre del conocimiento
que me eleva al mundo de las ideas,
y en el momento que transmito lo que está anclado en mi mundo interior
y lo que surgió de un pensamiento elevado


Cuando el mundo se encamina en una espiral de confrontación
y en el instante en el que un alma se encarna
para comenzar el viaje de la vida...



 ®Almudena Torres C. de Pedro
Texto escrito el 31 de octubre de 2015

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