jueves, 4 de junio de 2015

Como decíamos ayer....


La vida es un devenir de acontecimientos; todo está en constante movimiento. El mar de la vida nos acoge, nos lleva, nos trae, nos zarandea, nos deja fluir para que elijamos el océano donde queremos desembocar... Me encontraba en ese 'zarandeo', navegando por la incertidumbre, cuando llegó a mi mente: "El mar de la vida"



EL MAR DE LA VIDA

El mar que bañaba mi vida
estaba siempre en calma.
Las olas iban, las olas venían,
la vida continuaba...

La suave brisa del mar
acariciaba mis mejillas,
haciendo que me estremeciera
al sentir su cercanía.

Las olas que llegaban a la orilla
se fundían con la arena,
susurrando sonidos relajantes.

El mar que baña ahora mi vida
siempre está bravo;
las olas chocan contra las rocas
como si estuvieran enfadadas.

La fuerza del mar provoca el viento
que azota en la orilla,
despeinando mi melena
en las cuatro direcciones.

Ahora, nada está en calma;
la vida se muestra convulsa;
navego por la incertidumbre,
pero sin dejar que la corriente me arrastre.

El mar de mi vida
sigue bañando mi esencia,
llenándome de luz,
musitando un mensaje alentador:
las aguas siempre volverán a su cauce.


                                              ®Almudena Torres C. de Pedro  1-IV-2014
                                               Cuaderno de Pensamientos 'Scott'

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